Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 13 de julio de 2017

Novena a la Virgen del Carmen, día séptimo


Novena a la Virgen del Carmen. Día séptimo: María, discípula de Jesús. La foto es de la novena de este año en Zaragoza.

Salutación para todos los días: 

Virgen María, Madre y hermosura del Carmelo, Estrella del mar, en esta novena acudimos a ti implorando tu amparo. Madre de Dios y Madre nuestra, dirige tu mirada a todos los que invocamos tu auxilio, escucha nuestras plegarias y enséñanos a servir a Jesús con corazón sincero, como hiciste tú. Madre de misericordia y refugio de los pecadores, intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura bíblica: 

Del evangelio según san Lucas (8, l9-21). «Fueron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él les contestó: Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra».

Reflexión: 

«Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica». Los enemigos de Jesús también escuchaban la palabra de Dios, pero no tenían ningún interés en ponerla en práctica. Los cristianos queremos vivir en conformidad con las enseñanzas de la Biblia. En ese propósito, María es el mejor modelo para nosotros. San Lucas nos dice en distintas ocasiones que «María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2,19.51). Ella es la mujer orante, contemplativa, que medita en silencio todo lo que se refiere a su Hijo.

Durante la infancia de Jesús, María fue su maestra y su protectora. Cuando Jesús comenzó su vida pública, ella se convirtió en discípula. Es la peregrina de la fe, que se pone al servicio de Cristo. María asume que Jesús se debe a su misión y acepta renunciar a sus derechos sobre él para convertirse en miembro de su familia espiritual de una manera nueva.

Pidamos a María que nos ayude a caminar firmes en la fe y en la esperanza, aunque no comprendamos todo lo que sucede a nuestro alrededor, que nos enseñe a vivir como miembros activos de la familia de Jesús.

Invocaciones:

ROSA DEL CARMELO, perfúmanos en el alma y en el cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María…

ESTRELLA DEL MAR, conduce nuestra barquilla en el mar de la vida hasta que lleguemos a las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María…

REINA DEL CIELO, que un día gocemos de tu compañía en la eternidad y proclamemos contigo la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María…

(Pídase la gracia que se desea alcanzar)

Letanías:

Santa María, madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros.
Peregrina de la fe, ruega por nosotros.
Virgen orante, ruega por nosotros.
Perseverante en la entrega, ruega por nosotros.
Modelo de esperanza, ruega por nosotros.
Hermana de los discípulos de Jesús, ruega por nosotros.
Compañera de camino, ruega por nosotros.
Perfecta discípula de Cristo, ruega por nosotros.
Mujer sencilla y discreta, ruega por nosotros.
Madre y hermosura del Carmelo, ruega por nosotros.

Oración final: 

Padre santo, te suplicamos que nos asista con su intercesión la santísima Virgen María, madre y reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección, que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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